Si piensan ir de vacaciones en estas fechas, el Estado Apiure se nos presenta como una de las alternativas más llamativas, ya que allí podrás encotnrar una de las más impresionantes playas de agua dulce de nuestro país “La Macanilla”. Este balneario turístico, es una muestra inequívoca del increíble potencial turístico que tiene el Estado Apure.

La Macanilla está ubicada en el Municipio Pedro Camejo, en lo que se conoce como “La Ruta de Gallegos”, dicha ruta debe su nombre al insigne escritorio Rómulo Gallegos por su magistral obra “Doña Barbara” inspirada en las llanuras apureñas, desde su capital San Fernando, hasta el cajón de Arauca, la Candelaria y la Soledad.

Las playas de agua dulce son muy comunes en los llanos venezolanos, en especial en los estados por donde pasan los grandes rios; éste es el caso del estado Apure, dich estado cuenta con la mayor parte de los rios navegables y uno de ellos es “El Capanaparo”, río por demás caudaloso e imponente, sobre todo en la época del invierno, y en donde se práctica la pesca de Pavón, pez típico de la región.

Pero en verano, el Capanaparo se retrae para brindarles a todos los turistas y lugareños unas espectaculares playas de agua dulce rodeadas de extraordinarias formaciones de arena blanca y aguas cristalinas que dan paso a lo inimaginable, dejando al desnudo uno de los más grandes caprichos de nuestra madre naturaleza.

Monumento a Marisela.

El monumento a Marisela es una estatua erigida en una plaza alta en medio de la sabana junt a la carretera nacional San Fernando – Puerto Páez, en “La Ruta de Gallegos”. Su data según describe una placa de bronce a sus pies, es del 23 de enero de 1989. La inscripción reza: A Marisela rescatada de la barbarie por la virtud del Amor y la voluntad civilizadora.

Marisela es un personaje creado por Rómulo Gallegos, inspirado para la novela Doña Barbara, una obra representativa de la literatura latinoamericana. Está basado sobre aspectos del modus vivendi de los llanos venezolanos de mediados del siglo XX. Rómulo Gallegos visitó las sabanas de la Candelaria, tierras apureñas hacia 1927, y de tomar entrevistas con los lugareños personificó uno de los caracteres de su obra.